Luego de que la Anja y la Jesus se tiraran en alas delta, partimos ya a Goldcoast, una de las partes más turísticas de Australia. Surfer´s Paradise es como una mezcla de Las Vegas y Miami, pero más chico...
Obviamente llegamos hechas cresta por el dia anterior, pero había que hacer la parte odiosa: buscar alojamiento. La Anja con la Berni fueron caminando mientras la Mimmi (obvio) y la Jesús se quedaron durmiendo en el auto. Cuando llegaron, venían acompañadas (Sí!!! Tenemos "ñ" y acentos, porque estamos usando el computador de un chileno!!) de dos canadienses que no estaban nada mal, y con la media sonrisa nos dijeron que habían conseguido el mejor de los tratos: les compraron a estos tipos unos tickets para ir a 6 fiestas en 6 clubes distintos, trago incluido en todos ellos y 3 comidas... En cuanto al alojamiento, la idea fue quedarse en la casa de un amigo de estos tipos que siempre alojaba a gente, todo por sólo 27 AUD, gracias al RSDB. Ideal po!
Fuimos al departamento del tal John Fiesta (no nos acordamos del nombre, pero para facilitar las cosas) que obviamente era un desastre, pero era techo al fin y al cabo. La jarana empezaba a las6, asi que rápida manito de gato y nos fuimos. La cosa era algo distinta a lo que nos habían pintado: minos no había ninguno, eran puros gorditos nerds o púberes hormonales, minas chaladas del mate y poca gente. Al menos los tragos eran piola, salvo en uno de los bares en que nos sirvieron... Un shot de jugo!!! Filo... Vimos una cantidad enorme de potos y pechugas, porque la idea de carrete la raja pa los gringos es empelotarse... Los pendejos púberes de hecho quedaron completamente en pelota en un supuesto concurso de baile.
En el último club la cosa se puso mejor porque nos encontramos con la Dani, Capdula y Soto, sus amigos del colegio. Pero estábamos raja, así que decidimos ir a acostarnos... Obviamente no teníamos llave, así que estuvimos mil horas buscando a los famosos tipos que nos vendieron la pomada, que aparecieron tipo 3 am bastante curados y... calientes. Fue una lata... Cuando entramos, John Fiesta se asomó en pelota y empezó la noche bizarra... Ingenuas nosotras, OBVIO que los tipos esperaban algo por el hecho de quedase en el departamento. Pero como somos más inteligentes, les hicimos pato yáñez y nos fuimos a refugiar en la casa de Soto, que claramente nos había dicho que éramos unas giles por aceptar el trato...
Ahí llegamos, vía Jesús manejando por la izquierda con los tragos stándard en el cuerpo (los permitidos para manejar) en una ciudad desconocida, buena onda Sotito que nos alojó a todos los chilenos en su pieza y a la Anja y la Mimmi en el living.
Al otro día, Soto nos llevó al final de la playa en Surfers, preciosa y con el agua tibia que habíamos estado esperando desde que llegamos a Oz. La Mimmi intentó surfear, mientras nosotras trabajábamos nuestro bronceado fascinante.
En la tarde, se fueron todos donde Soto, salvo la Berni, la Jesús y la Anja que fueron de shopping. En la noche, el flatmate australiano de Soto, Eli, nos cocinó unas pastas. Luego, tomamos goon jugando "taritá", que a estas alturas es como un desafío para la Jesús y la Berni enseñárselo a todo extranjero que conocemos, y que para la Anja fue absolutamente imposible de aprender. Luego nos fuimos a acostar, y aunque al otro día nos enteramos que Soto y Eli se habían puesto medios frescos con las gringas, nos fuimos felices a nuestra siguiente parada.
The Australia Zoo: Home of the Crocodile Hunter
Aunque decidimos no pasar a Noosa por falta de tiempo, NO nos podíamos perder el Australia Zoo, el zoológico de el fallecido Steve Irwin: HAY que tocar un canguro y un koala para contarle a todos tus amigos y ser muy popular...
Más que un zoológico en realidad era como una reserva de animales, porque no le llevaba leones ni jirafas ni osos polares cagados de calor. Eran más que nada animales típicos de Australia y otros en peligro de extinción, como los tigres. También vimos serpientes, cocodrilos y lagartos (no se confunda: NO es lo mismo. Los lagartos son más chicos...). Estuvimos con los canguros con caña (era ver al Guatón por la mañana después de un carrete), que obviamente tocamos, ídem con los koalas, que eran bien fomes, y los wombats que no eran tan suavitos como pensábamos. La Jesus alimentó a los elefantes; la Berni se lo perdió porque andaba con la Anja y la Mimmi, que se quedaban pegadas en todas partes.
A la mañana siguiente fuimos a bañarnos a Eli Creek, que era un riachuelo, pero con arena abajo y con agua fresca, como en Chilito!!. Después, fuimos a Indian´s Head, como un mirador para ver tiburones y mantarrayas, y caminamos como 3 km para llegar a las Champagne Pools, que a la Berni le encantarn, pero la Jesús encontró igual a las positas de Algarrobo... Lo bueno es que conocimos a un par de minurris de nuestro país vecino, harto buena la cepa de Rosario, cerca de Buenos Aires.
Luego, Eli Creek de nuevo y un barco naufragado, donde la Anja quizo subirse y hacer como en Titanic, obviamente contra la ley...
En la noche, lo mismo del día anterior, salvo que había otro grupo acampando, y en nuestra loca carrera por conocer la mayor cantidad de minos posible, nos fuimos a carretear con ellos, que igual estaban terminando. La Dani sí se quedó un buen rato hablando con Marco, un italiano que era amigo también de los argentinos.
Vale la pena mencionar que en la noche todo traslado era un cacho, no se podía ni ir a mear sola porque los Dingos estaban rondando. Los Dingos son unos perros salvajes que son, a su vez, un cacho para los Australianos, porque son por una parte una plaga, pero por otro, parte del inventario de animales aussies, así que no saben qué hacer, y desde que se comieron a una guagua y encarcelaron a la mamá (que algún toyero dijo que era chilena... Filo...), se generó toda una campaña de seguridad para protegerse de ellos;"Be Dingo Safe". Los que consigan un DVD con las fotos, pueden ver también el instructivo de la Berni de cómo ser Dingo Safe... También Shark Safe... Filo.
También hay que decir que todas esas playas paradisíacas que salen en las fotos eran de temer: jellyfishes (medusas venenosas) y tiburones hacían imposible nadar en el mar... Bi! Obviamente, los argentinos sudacas se metieron igual, amenazando el rígido sistema australiano. Claramente no les pasó nada, pero nosotras nos conformamos con mojarnos las patitas.
En la tarde, volvimos a Harvey Bay derechito a la piscina, obvio, que se había convertido en un hábitat natural, pero por más que la Berni quizo, no se convirtió en sirenita...
En la noche, fuimos al happy hour del backpackers donde estábamos, donde tomamos un par de jugs (pitcher) invitados por John Taxes, un inglés que se volvió loco gsatando en carrete porque había recibido su devolución de impuestos, como 3000 AUD de una... Luego nos fuimos a un club que estaba fomísimo, pero que se volvió entretenido gracias a las tonteras de Víctor, un sueco para cagarse de la risa, y John Taxes, que sacó a su gay interior, invitando a bailar a todos los hombres. Básicamente consistió en pasos ridículos tipo disco, refrigerador y una competencia de samba entre la Berni y Daniel, el inglés que andaba con la polola.
The Whitsundays Islands
Al otro día partimos temprano a Airlie Beach, para luego ir al catamarán por Whitsundays.
Aparte, la alemana nos sermoneó con el típico tonito tipo Hitler que sacaba a veces, diciendo que no podíamos ser tan estúpidas de quedarnos en Sydney, siendo Australia tan grande y habindo partes mucho más baratas y mejores. Todo esto, por la rabia que tenía con Blake, que no le pagó
Al otro día nos reunimos con la Dani y Capdula, que sorpresivamente venían con Marco, el italiano. En el catamarán no había ni un solo mino aparte de Marco y Capdula, pololeando, así que todas nos miraban y decían, que tendrán esas mujeres... Pero como el negro feo estaba comprometido, se convirtió en nuestro sherpa (el cholito que nos atiende) y Marco en el foco de todos nuestros joteos, que no habían tenido salida desde Byron (así que imagínense). La Dani iba a la cabeza de la carrera, pero por falta de consistencia llega corriendo la Mimmi que toma un poco de ventaja con su sonrisa de pendeja ingénua, la Jesús asomaba la nariz de vez en cuando, pero fallaba también por falta de consistencia, pero Miren!! se acerca velozmente la Berni que iba al final, de pronto algo la motiva y corre más rápido, haciendo morder el polvo a las demás y... "El Bertiel" gana la carrera!!!! Pero se entrará en detalles más adelante...
Llegamos al barco que era gigante, éramos como 50 personas en el catamarán, en que ponían música lola y guardaban los tragos de todos en coolers gigantes (obviamente, había mucho que guardar). Nos empezamos a poner al día al tiro porque no se podía llevar copete a la isla, y nuestros UDL´s (como bebidas con vodka en lata) nos esperaban heladitos!!!
El paisaje precioso, la isla paradisíaca, mar turquesa (tampoco bañable) y llegamos al Resort South Molle Island, con jacuzzi, cancha de golf, etc. (ya se dijo). Obvio, después de tanto estrés teníamos que irnos todos derechito al jacuzzi, salvo Raúl que tenía que ordenar la pieza así que se demoró (Capdula pasó a ser Raúl, el chico latino que limpia la piscina).
En la noche asado con cerveza incluida, nada mal, después drinking games organizados por los mandriles a cargo, que pasaban más curados que uno y finalmente noche de baile. Aunque la música era mala, todos estábamos animados. Ahí la Mimmi agarró la delantera bailando pegadita con Marco, pero se cambió a Stiffler, uno de los gallos a cargo que era un idiota, pero como la emborrachó con vodka gratis, se lo agarró igual, perdiendo la delantera por mucho. Después volvimos al jacuzzi, todos curados y luego a la camita, aunque la Berni le sacó ventaja a la Mimmi conversando horas con Marco en el jacuzzi, de temas que la Mimmi, por ser chica y estar más preocupada de su color de pelo, no podía ni pronunciar.
Al otro día fuimos a visitar Whithaven Island, que tiene la reputación de ser la playa más bonita del mundo y que la Anja soába con conocer desde que vino a Oz. Lamentablemente, el clima estaba como la shit y no pudimos llegar, causando la frustración de la alemana que alegó hasta que le dieron la oportunidad de volver gratis si limpiaba los baños (nada agradable en un barco de curados). Nosotras dijimos al mal tiempo buena cara, empezamos a tomar vodka, luego hicimos snórkel y finalmente decidimos hacer un giro sorprendente en nuestro viaje e ir al jacuzzi.
En la noche, más de lo mismo, salvo que nos avivamos y sacamos los UDL´s a la isla, asi que dejamos a Stiffler con sus gatitas, las suecas que lo masajeaban todo el día, y nos quedamos carreteando en la pieza. Ahí la Berni agarró aún más ventaja con Marco, y la Mimmi, con su flamante pelo castaño después de que Marco se lo tiñó (las otras estábamos un poco chatas con el temita), se fue a acostar.
Al otro día partimos a un lugar que supuestamente era la raja para hacer snórkel, pero al final no vimos mucho. Se lo atribuímos a la ineptitud de Stiffler y su pandilla.
Después, de vuelta a Airlie, en el barco, la Berni se vengó del maldito, dejándole un souvenir en el pie "Viva Chile, Maricón". El gringo feliz porque una mina le había dejado un recuerdo, tan inolvidable que es él... Pato Yáñez pa vo también!
A Airlie llegamos bastante temprano, y teníamos que comprar los pasajes de vuelta a Sydney (teníamos que volver a recuperar lo que Blake YA nos debe) y a buscar alojamiento (para variar). En la calle, nos encontramos a Bruno, uno de los argentinos que conocimos en Frasier, que nos dijo que su hermano Franco estaba de cumpleaños, y que iba a hacer una fiesta, a la que nos invitaba, en que iban a cocinar los italianos, que iban a estar ahí también... Al fin la cosa se ponía más interesante!!!
Encontramos un mugroso hostal por 12 AUD la noche, en que teníamos que compartir el dormitorio con un tipo que andaba borracho todo el día, pero filo, era la última noche y había carrete choro, así que no nos importó. Además, la vida nos sonreía y resulta que todos los muchachos se estaban quedando en el mismo hostal!!!
En la noche, un parto para comprar las cosas con la ayuda de Otto, pero finalmente llegamos a comer auténticos tallarines con salsa bolognesa hecha por italianos de verdad. Todos los muchachos sin polera, menos Capdula, el chileno cartucho.
Luego, melón con vino y todos pinchando, obvio, a que no... Ahí la Berni tomó la delantera final y ganó con Marco.
Al otro día, desayuno con las gringas, medio melancólico porque la Berni y la Jesus se iban, y con la Anja muy mal por su abuela enferma. Para hacer reír un poco, la Mimmi y la Jesus hacían el ranking de pinches, con la Berni ganadora, porque había romance de por medio, pero la canadiense sólo se reía... OBVIO que se había agarrado antes a Marco mientras le teñía el pelo y nadie se enteró!!! La cochina!!! Filo, todas cagadas de la risa, fuimos a tener nuestro último almuerzo chatarra y luego Otto nos fue a dejar al aeropuerto, donde prometimos volver a juntarnos con las gringas a cantar "Tabaco y Chanel"... Aaaah, que ternura... Y La Berni que prometió encontrarse con Marco en "El Mañoso", el barco que van a comprar para reorrer las costas del sudeste asiático y de África... Soñar no cuesta nada...
2 comments:
¡Hay que ser muy mensas para confiar en gringos borrachos y necesitados!, la sacaron barata!!!!, para otra vez màs ojo, esta bueno el carrete pero con responsabilidad. ¿O creían que les iban a ofrecer alojamiento de buenas personas que son?.
Un beso, cuidense, Silvana
MMMMM Muy interesante Jesus, te felicito prima, se nota que eres feliz ya que en las fotos siempra sales con una cara de alegria..... Cuidate y te mando un abrazo.. Cariños Paola
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