Hoi An: Lo mas lindo que hay poh oye...

Despues de las mas horribles horas en el bus (esta vez, estaba lleno y el aire acondicionado NO fue suficiente) , llegamos a Hoi An, en que hariamos, como dice LP "Splurge!", darnos un lujo quedandonos en un hotel 2 estrellas por... $2000 cada una. Piscina, aire acondicionado, bici gratis, mosquitero romantico en la cama y desayuno incluido era lo de menos: todos nos trataban como princesitas.
Ese dia decidimos hacer solo una cosa: mandar a hacernos ropa. Hoi An es famoso po
r la cantidad de taylor shops que tiene, asi que recordando nuestra fome vida venidera de abogado, mandamos a hacer unos trajes. Y de pasadita, unos vestidos de fiesta, por que no. El resto, piscina y descanso del odioso bus. En la noche, rica comida vietn
amita tipo "tapas" (arrollados primavera, white roses, panqueques de arroz con verduras) y a la cama. Al otro dia, teniamos que levantarnos como a las 4:30 para ir al tour a las ruinas de Myson a ver el amanecer, tal como nos dijo nuestro maestro Lalo... Ganas de carretear teniamos, pero solo vimos parejas en pubs poco prendidos. De Henry y Andre, ni pista... Bu.
Alotro dia,
partimos a Myson. Que desilusion mas grande! Primero, NO llegamos al amanecer. Segundo, el ingles del guia consistia en vietnamita con un acento medio raro. Tercero, las "ruinas" no eran mucho mas que una pila de ladrillos en el pasto, que sin historia, no es mas que basura... Todo por como 10 USD!!! Que rabia!!!
Despues, decidimos ir a la playa que quedaba a unos 5 kms, por lo que aprovechamos las bicicletas. El paseo, por el campo vietnamita, con los tipicos paisajes llenos de agua y paleras, nos hicieron olvidar un poco el fiasco de la manana. Laplaya era preciosa, asi que despues de banarnos y correr de las inofensivas pero cerdas medusas, nos instalamos a leer. Pero de repente, la Jesus le dice a la Berni "Mira para atras". Una e
norme nube negrisima se acercaba a la costa. Tanto era, que unos minutos despues, toda la gente, en silencio, retiraba las toallas y se iba a refugiar a los restaurantes, pudiendose escuchar solo el viento y la tormenta que se acercaba. Creepy.
Ahi nos quedamos bien aburridas. Ya el libro no bastaba, no nos podiamos ir po
r miedo a no ver donde ibamos en la tormenta, rodeadas, para variar, de parejas y sin sherpas. Decidimos pasar a buscar la ropa e irnos al dia siguiente a primera hora.
Pero cuando llegamos donde Ling, oh sorpresa, las cosas no nos quedaron bien. Otra vez, tuvimos que correr el bus para la tarde.

De nuevo, a comer a un lugar que se llamaba "Salsa" y que por ende segun la Berni no podia ser fome, pero... Lo era. Ya apestadas de no socializar y de hablar de cuando volvamos a Chile y todo lo que nos ha pasado (que usualmente nos pone en unestado profundo meditativo angustioso), nos fuimos a acostar. Creo que nunca habiamos estado tan felices de ver a alguien (salvo el reencuentro con el Lalo en Sydney ;) como cuando vimos a Henry y Andy caminando por la calle. Al parecer, ellos tambien estaban felices de vernos.
Despues de las mas horribles horas en el bus (esta vez, estaba lleno y el aire acondicionado NO fue suficiente) , llegamos a Hoi An, en que hariamos, como dice LP "Splurge!", darnos un lujo quedandonos en un hotel 2 estrellas por... $2000 cada una. Piscina, aire acondicionado, bici gratis, mosquitero romantico en la cama y desayuno incluido era lo de menos: todos nos trataban como princesitas.
Ese dia decidimos hacer solo una cosa: mandar a hacernos ropa. Hoi An es famoso po
Alotro dia,
Despues, decidimos ir a la playa que quedaba a unos 5 kms, por lo que aprovechamos las bicicletas. El paseo, por el campo vietnamita, con los tipicos paisajes llenos de agua y paleras, nos hicieron olvidar un poco el fiasco de la manana. Laplaya era preciosa, asi que despues de banarnos y correr de las inofensivas pero cerdas medusas, nos instalamos a leer. Pero de repente, la Jesus le dice a la Berni "Mira para atras". Una e
Ahi nos quedamos bien aburridas. Ya el libro no bastaba, no nos podiamos ir po
Pero cuando llegamos donde Ling, oh sorpresa, las cosas no nos quedaron bien. Otra vez, tuvimos que correr el bus para la tarde.
De nuevo, a comer a un lugar que se llamaba "Salsa" y que por ende segun la Berni no podia ser fome, pero... Lo era. Ya apestadas de no socializar y de hablar de cuando volvamos a Chile y todo lo que nos ha pasado (que usualmente nos pone en unestado profundo meditativo angustioso), nos fuimos a acostar. Creo que nunca habiamos estado tan felices de ver a alguien (salvo el reencuentro con el Lalo en Sydney ;) como cuando vimos a Henry y Andy caminando por la calle. Al parecer, ellos tambien estaban felices de vernos.
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